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Diabetes Mellitus

Diagnóstico y Tratamiento Diabetes Mellitus

Aquellos sujetos que presenten clínica cardinal de Diabetes (polidipsia, poliuria, polifagia y pérdida de peso), deberán acudir a su médico de cabecera, quien le realizará las mediciones de glucosa necesarias para confirmar su diagnóstico. Los criterios diagnósticos de Diabetes de la ADA 2010 (Asociación de Diabetología Americana) son:

  1. Glucemia plasmática al azar ≥ 200 mg/dl + clínica cardinal de Diabetes.
  2. Glucemia plasmática en ayunas ≥ 126 mg/dl.
  3. Glucemia plasmática tras 2 horas de SOG (Prueba de la Sobrecarga Oral de Glucosa) ≥ 200 mg/dl.
  4. HbA1c ≥ 6,5%.

Si no existe descompensación metabólica, los criterios 2, 3 y 4 deberán confirmarse repitiendo análisis otro día, preferiblemente mediante la misma prueba diagnóstica. El Criterio 1 es suficiente por sí mismo.

Es recomendable llevar a cabo un criado de DM II cada tres años en todos aquellos pacientes con factores de riesgo para desarrollar la enfermedad. Las indicaciones de despistaje de Diabetes son:

  • Edad ≥ 45 años
  • IMC ≥ 25 kg/m2, independientemente de la edad, con algún otro factor de riesgo adicional:
  • Antecedentes familiares de primer grado
  • Hipertensión Arterial
  • Niveles altos de Triglicéridos o descenso de los de HDL colesterol.
  • Sedentarismo
  • Síndrome del Ovario Poliquístico.
  • Antecedentes de Patología Cardiovascular.
  • Diagnóstico previo de intolerancia a hidratos de carbono.
  • Antecedente de diabetes gestacional o macrosomía fetal.
  • Grupo étnico de alto riesgo

En caso de que los resultados del despistaje sean normales, se repetirá la prueba a los tres años, pudiéndose aumentar la frecuencia de la misma en función del riesgo basal de DM del paciente.

La Diabetes Mellitus es un trastorno crónico que, hasta el día de hoy, no tiene una cura definitiva. El tratamiento estará dirigido a evitar los síntomas, así como las complicaciones agudas y crónicas de la enfermedad, y mantener la calidad y esperanza de vida a un nivel equiparable a la del resto de la población. A grandes rasgos el Tratamiento de la Diabetes reposa sobre 5 pilares fundamentales: Ejercicio, Dieta, Fármacos, Autocontrol y Control de los Factores de Riesgo.

En función del estado nutricional del paciente, se prescribirá una dieta hiper, normo o hipocalórica, con el objetivo de tender siempre hacia el peso ideal. Se debe mantener la glucemia dentro de los niveles normales, con lo que se deberá regular la ingesta atendiendo a estos valores. La adquisición de unos hábitos de vida saludables es fundamental para normalizar el perfil lipídico, controlar correctamente las cifras de tensión arterial y prevenir complicaciones agudas y crónicas derivadas de esta enfermedad.

El ejercicio físico es fundamental en el control de las cifras de glucemia y en la reducción de los factores de riesgo cardiovasculares. El paciente deberá recibir un programa de actividades específico para sus necesidades.

Por último, el tratamiento farmacológico es vital para los pacientes de DM I y, necesario en algún momento de la evolución de los pacientes de DM II. La terapia farmacológica está clasificada en Insulina y fármacos no insulínicos:

INSULINA:

El tratamiento de la Diabetes tipo I es INSULÍNICO. Actualmente se utilizan insulinas biosintéticas y análogos de la insulina que, a través de diferentes pautas de insulinoterapia, se ajustan a las necesidades y preferencias de cada uno de los pacientes. En el caso de la Diabetes tipo II debe considerarse la insulina como tratamiento de elección en aquellos pacientes delgados, con nefropatía o patología hepática de base, pues ambas entidades constituyen una contraindicación para el tratamiento de antidiabéticos orales, si bien en un alto porcentaje de los casos será necesaria la insulina en algún momento de la enfermedad debido a la propia evolución natural de la misma. 

FARMACOS NO INSULÍNICOS:

Existen numerosas familias farmacológicas destinadas al tratamiento de la Diabetes. Uno de los medicamentos más utilizados es la Metformina, de elección para cualquier paciente diabético tipo II como primer escalón terapéutico y, en administración única o asociada con insulina u otros antidiabéticos orales.