• youtube
  • facebook
  • twitter
  • slideshare
  • rss

Alzheimer

Nuestros profesionales hablan Alzheimer

La intervención con enfermos de Alzheimer

Como ya existen numerosos artículos sobre la enfermedad de Alzheimer, definiciones sobre la misma, su etiología, fases, etc. dedicaré las siguientes líneas a hablar del tratamiento y de la intervención sobre el enfermo de Alzheimer, especialmente desde la Terapia Ocupacional.

La Terapia Ocupacional consiste en intervenir y rehabilitar por medio de la actividad, siendo ésta nuestro principal método de intervención. Se diseñan con el objetivo de potenciar capacidades mermadas o recuperar otras capacidades perdidas, siendo el objetivo principal lograr la máxima independencia del sujeto y retrasar la aparición de la dependencia el máximo tiempo posible.

Es una disciplina que se basa no sólo en la enfermedad o el enfermo, sino que analiza las características del entorno y de la vida del sujeto, ya que son factores que pueden influir tanto en el desarrollo de la enfermedad como en la evolución del tratamiento. Por ejemplo, una persona cuando alcanza la edad de jubilación, se encuentra con mucho tiempo de inactividad, por lo que es preciso encontrar una actividad productiva que ocupe ese tiempo. Esta problemática ocurre también en los enfermos de Alzheimer, siendo preciso en este caso, además de encontrar dicha actividad, que sea motivadora para el enfermo y que pueda guiarse mediante pautas sencillas y fáciles de asimilar.

En el tratamiento del Alzheimer, busca enlentecer el avance de la discapacidad y mejorar la calidad de vida del enfermo y de su familia. Para ello, trata la enfermedad desde la esfera psíquica, física y social, sin olvidarnos del contexto, ya que todos estos factores actúan de una u otra manera sobre actividades de la vida diaria. La ocupación puede ser considerada como favorecedora de la independencia, ayudando a la sensación de pertenencia a un entorno, y de recuperación de una posible pérdida de roles.

Como familiares de una persona con Alzheimer debemos aceptar ciertos cambios en nuestra vida y en la de nuestro familiar, sin dejar de tratarle como padre, madre, esposo, esposa… y tratarle como a un enfermo. Si caemos en este error, especialmente en las primeras fases de la enfermedad, les estaremos privando de su rol dentro del entorno familiar, lo que puede generar numerosos conflictos.

Por todo ello, el terapeuta intentará diseñar actividades que impliquen tanto el mantenimiento de las capacidades cognitivas, físicas y sociales, siempre teniendo en cuenta el entorno del sujeto.

Rebeca García Espartosa
Terapeuta Ocupacional de Vitalia Alcalá de Henares

Alzheimer: nuestro pequeño granito de arena

La enfermedad de Alzheimer es el tipo de demencia más común (representa alrededor del 75% de las demencias). Se trata de una patología degenerativa, progresiva, de lenta evolución y sin cura, que afecta al cerebro humano en su totalidad; pero sobre todo van a verse afectadas las aéreas asociativas corticales y parte del sistema límbico, zonas en las que están albergadas las funciones cognitivas superiores que nos diferencian del resto de los seres vivos (razonamiento lógico, pensamiento abstracto, respuesta emocional, lenguaje…).

El enfermo de Alzheimer va a poseer una serie de necesidades alteradas que precisan ser tratadas, y en general no existen fármacos específicos ni intervenciones quirúrgicas que las palien, sino que se trata con cuidados de larga duración.

Desde la enfermería, podemos aportar nuestro pequeño granito de arena, ofreciéndoles cuidados para proporcionar bienestar al enfermo y a su familia: cuidar para añadir calidad a la vida, cuidar para impedir el sufrimiento y el dolor, cuidar para vivir y morir dignamente.

El profesional de enfermería realizará la práctica asistencial hacia el binomio enfermo-familia, de acuerdo a las características personales de los mismos y a la fase evolutiva de la enfermedad de Alzheimer, estas fases son: inicial, moderada, severa y terminal. El objetivo general y prioritario de la enfermería es mejorar la calidad de vida del enfermo de Alzheimer y de sus familiares/cuidadores.

Un punto muy importante desde la enfermería, es el diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer. Se ha comprobado que la implantación de tratamientos en fases iniciales es mucho más eficaz. El personal de enfermería es el que más tiempo pasa con el paciente y le es más fácil detectar los síntomas más tempranos de la enfermedad. Ante una primera sospecha la enfermería cuenta con diferentes instrumentos de diagnóstico pluriprofesional: el test Minimental o el test de Barthel o mediante la verificación de la existencia de diagnósticos de enfermería típicos de los enfermos de Alzheimer en fases iniciales. Una vez que la sospecha está confirmada el personal de enfermería pondrá en marcha todo el proceso operativo: avisar a la familia de la situación detectada y a los distintos especialistas para una confirmación final y así poder instaurar lo antes posible un tratamiento.

Intervenciones de enfermería:

  1. Es muy importante tener en cuenta al planificar los cuidados de un paciente con Alzheimer, que no se debe improvisar. Se deben establecer metas a corto, medio y largo plazo e ir revisándolas constantemente.
  2. Evitar reorientar al paciente más de una vez en cada encuentro con él, para evitar la frustración que le puede producir el hecho de no poder recordar.
  3. Utilizar  las funciones que permanezcan todavía total o parcialmente intactas.
  4.  Simplificar la comunicación verbal, identificar y eliminar conductas agresivas y peligrosas, mantener la hidratación y nutrición, mantener la rutina y tranquilidad ambiental, modificar el ambiente del hogar proporcionando libertad para vivir en paz sin ningún peligro.
  5. Llevar a cabo distintas técnicas como el entrenamiento en memoria, técnicas de orientación espacial y temporal, musicoterapia, técnicas de refuerzo positivo, ergoterapia y estimulación social y física.
  6.  Apoyo a la familia; reseñar que esta enfermedad suele tener efectos importantes sobre la familia y cuidador principal y que la atención a éstos debe ser fundamental en el proceso.

Por último, no podemos olvidar que una persona con Alzheimer aún sigue siendo la misma persona que antes y necesita ser tratada con dignidad y respeto.



MªJosé García Delgado
Enfermera de  Vitalia Alcalá de Henares.