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Artritis

Tratamiento Artritis

 Tratamientos de la Artritis

Tratamientos

FÁRMACOS DE PRIMERA LINEA:

  1. AINES (ANTIINFLAMATORIOS NO ESTEROIDEOS): Se utilizan para reducir el dolor y la inflamación. Se puede utilizar cualquiera de ellos y son necesarios durante muchos periodos, sin embargo, no modifican el curso normal de la enfermedad, simplemente se reservan para un alivio sintomático inmediato y de corta duración. Su uso prolongado en el tiempo da lugar a efectos secundarios a nivel gastrointestinal.

Existe un grupo farmacológico, denominado “Inhibidores selectivos de la COX-2” que, si bien difieren en su farmacodinamia, ofrecen el mismo resultado en el alivio sintomatológico y no producen daños en la mucosa gastrointestinal, con lo que podría constituir un tratamiento efectivo para la AR. Sin embargo, debe existir un gran control en la administración de estos fármacos, pues están relacionados con potenciales efectos adversos cardiovasculares.

  1. Glucocorticoides: A dosis bajas ayudan a controlar las manifestaciones clínicas. Las inyecciones intraarticulares ayudan a aliviar los síntomas de manera local, sin embargo, no pueden repetirse más de una vez cada 3 meses.

 

FÁRMACOS DE SEGUNDA LINEA: MODIFICADORES DE LA ENFERMEDAD:

Dentro de este grupo se incluyen una serie de fármacos que producen un alivio sintomático mantenido y que frenan el proceso de degeneración articular, con lo que sí son capaces de modular el curso normal de la enfermedad. El tratamiento con estos fármacos debe iniciarse lo antes posible, pues su uso temprano permite enlentecer la degeneración del cartílago articular. Una vez comienza a administrarse, sus efectos no se notan hasta pasadas varias semanas o, incluso, meses, con lo que se administrarán de manera conjunta los AINES y/o Corticoides.

El fármaco de elección actualmente es el Metotrexato, debido a su elevada eficacia y a que es muy bien tolerado.

 

TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO:

Las medidas terapéuticas no farmacológicas y la educación higiénico-sanitaria, unidas a un diagnóstico precoz y la instauración de tratamiento farmacológico temprano, son aspectos fundamentales en la evolución y el manejo de la Artritis Reumatoide. El inicio precoz de un correcto plan terapéutico, nos ofrece la posibilidad de modular el pronóstico tan sombrío de esta enfermedad. De hecho, cada vez son más los casos que presentan un retardo en la aparición de signos degenerativos articulares.

Debemos mencionar que las enfermedades crónicas son una causa muy común de sentimientos de impotencia, frustración y tristeza, por lo que es fundamental informar correctamente al paciente y sus familiares sobre cualquier aspecto relacionado con la patología en cuestión, así como sobre cualquier decisión que se tome con respecto a su tratamiento. Además, los pacientes crean un fuerte lazo de unión con sus seres queridos en este tipo de situaciones, con lo que constituirán un punto de apoyo fundamental durante el tratamiento.

Los objetivos del Tratamiento de Rehabilitación son aliviar el dolor, controlar la inflamación y prevenir la destrucción articular. Una vez instaurada la enfermedad, la manera de lograrlo es  preservando y cuidando las habilidades funcionales que aun mantiene el enfermo, con el fin de que conserve su autonomía el máximo tiempo posible y sea caza de llevar una vida completamente normal.

El reposo es muy importante en el manejo de esta artropatía, y los requerimientos dependerán de la situación del paciente en ese momento. Por ejemplo, un tiempo de reposo adecuado reduce la fatiga que se produce cuando la AR está activa y, en caso de inflamación articular, disminuirá sus manifestaciones. El reposo absoluto en cama sólo está indicado en las fases agudas cuando hay una gran afectación del estado general, y no debe ser prolongado.

Pero los programas de rehabilitación requieren de combinar el reposo con actividades y ejercicios adecuados a estos pacientes. Para ello, es necesario contar con un grupo de profesionales especializados en la Artritis Reumatoide capaces de programar una serie de ejercicios destinados a mantener la movilidad articular y evitar la atrofia muscular. De este modo disminuirán la rigidez y las deformidades y se mantendrá el tono muscular. Se debe evitar todo aquel ejercicio que cause dolor una hora después de haberlo practicado.