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LOGOPEDIA EN EL ALZHEIMER

21.10.2013

Cuando pensamos en el Alzheimer, probablemente, nos centramos en uno de sus síntomas más conocidos; la pérdida de memoria. Sin embargo, ni es el único síntoma presente en este trastorno ni necesariamente es el más grave.

Durante el desarrollo de la enfermedad, se presentarán problemas de atención, alteraciones de conducta, pérdida de capacidades cognitivas y físicas…el avance y la gravedad de los mismos dependerá de cada paciente y, en igual medida, del tratamiento aplicado en cada caso.

Evidentemente, el tratamiento farmacológico no será suficiente para afrontar estas dificultades y es ahí donde la intervención logopédica cobra sentido; a través de la misma, mediante ejercicios y actividades específicas para cada una de las áreas afectadas, se tratará de ralentizar el proceso de deterioro de cada capacidad (intentando mantener las funciones afectadas, trabajando las aún intactas para intentar retrasar su afectación y tratando de mantener el mayor nivel de capacidad cognitiva y de autonomía por parte del paciente).

Desde la disciplina logopédica se aborda el tratamiento de las dificultades en estas áreas (memoria, atención, lenguaje, etc.) causadas por cualquier patología – Alzheimer incluído- así como su desarrollo normal evolutivo; el logopeda está capacitado por tanto para atender dichas necesidades en cualquier momento de la vida de la persona y muy especialmente, en el momento que nos atañe en este caso, en que el avance de la edad –como proceso normal del desarrollo- se agrava con la aparición de esta enfermedad.

Por tanto, la intervención supone un tratamiento más paliativo que curativo, y sin embargo resulta imprescindible para tratar de mantener la calidad de vida del paciente, y supone una de las mejores armas de las que se dispone para combatir el avance de la enfermedad. El logopeda intentará “mantener en forma” las capacidades del paciente y reducir la incidencia de la enfermedad.  De la misma forma, desde el hogar y el entorno familiar, también puede ayudarse a este mantenimiento de distintas formas, así como paliar los efectos negativos que la enfermedad tiene en el estado anímico del paciente.

Así, algunas de las recomendaciones que destacaremos para los familiares de personas afectadas por el Alzheimer, serían:

  • Tratar  de captar la atención del sujeto antes de empezar una conversación, y sostener la mirada mientras se les hable o se les escuche, además de darles el tiempo que necesiten para responder.
  • Llamarles siempre por su nombre, para mantener su orientación personal
  • Utilizar un lenguaje sencillo con frases cortas y sencillas, hablarles lentamente y con claridad, adaptándonos siempre a su nivel de comprensión.
  • Emplear siempre mensajes “positivos”; evitaremos el uso del NO en la medida de lo posible (tratamos de guiarles más que de corregirles).
  • Cuando tengan que realizar una tarea, trataremos de descomponerla en pequeños pasos que puedan ir cumpliendo.
  • Armados de paciencia, incluso si nos preguntan repetidamente lo mismo, responderemos siempre brevemente y con el tono y respeto adecuados. Tampoco debemos hablar con otros delante de nuestro familiar como si no estuviese presente.
  • Y por supuesto, no escatimaremos en gestos cordiales, cariñosos, sonrisas, abrazos… Les infundirá confianza y facilitará la tarea de comunicación. No debemos olvidar que nuestro afecto, nuestro amor, serán un punto clave sobre el que nuestro familiar podrá apoyarse.

 

Inmaculada Bravo Cáceres

Logopeda de Vitalia Alcalá de Henares