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La neuropsicología en Vitalia Zaragoza

27.08.2018

La neuropsicología en el centro de Vitalia Zaragoza, es uno de los pilares fundamentales del bienestar de nuestros usuarios. Esta disciplina de la Psicología aporta numerosos beneficios a la salud mental, física y social de los mayores.

 

Este mes queremos dedicar el artículo para presentaros nuestro departamento de neuropsicología.

Primeramente, me gustaría presentarme: me llamo Eva, estudié Psicología, en la Universidad de Granada. Seguidamente, y como tenía tan claro a lo que me quería dedicar, realicé un Máster en Gerontología Social. Toda mi trayectoria profesional gira en torno a las personas mayores, con deterioro cognitivo pero también con personas mayores sanas. Mi curiosidad por la neuropsicología me llevó a seguir indagando en el daño cerebral adquirido. Por ello, decidí ampliar mi formación en este campo con el Diploma de Especialización en Neuropsicología de la UNED y, además, he tenido la oportunidad de trabajar con personas con daño cerebral adquirido recientemente. Considero que me dedico a un sector en continuo avance, por lo que procuro estar actualizada en cuanto a formación se refiere. Me considero una privilegiada al poder trabajar en lo que me gusta, disfruto trabajando.

Os preguntaréis, ¿qué la neuropsicología? Esta disciplina es una especialidad dentro del campo de la psicología que estudia las alteraciones cognitivas, conductuales y emocionales que se pueden derivar de una lesión cerebral. Estas lesiones pueden ser consecuencia de un ictus, de un traumatismo craneoencefálico, de un tumor, de enfermedades neurodegenerativas o del desarrollo.

En la actualidad, y debido, entre otros factores, al envejecimiento creciente de la población, preocupan las enfermedades neurodegenerativas (demencias) que afectan, principalmente, a la población mayor de 60 años. El tipo más frecuente de demencia es la Enfermedad de Alzheimer, pero no el único. También están la demencia vascular, demencia por Cuerpos de Lewy, demencia asociada a Parkinson, demencia mixta, etc.

El tratamiento de intervención para la mayoría de las enfermedades neurodegenerativas no es curativo sino que se basa en paliar los síntomas y/o ralentizar el avance de la enfermedad. Son estrategias que combinan tratamientos farmacológicos y tratamientos no farmacológicos (TNF). Estos últimos se sustentan en fundamentos biológicos clave como son:

  • Neuroplasticidad cerebral: hace referencia a las posibilidades de adaptación del cerebro para minimizar los efectos de un daño cerebral, sea cual sea su causa (demencia, ictus, tumor…).
  • Reserva cognitiva: es una capacidad de nuestro cerebro generada a partir de su estimulación. Lo importante es que la reserva cognitiva no es exclusiva de la infancia o de la adolescencia sino que podemos favorecerla a lo largo de toda nuestra vida. Con ella, nuestro cerebro podrá afrontar el deterioro o daño sufrido por cualquier enfermedad, o por el envejecimiento natural, siendo capaz de conservar algunas funciones cognitivas, de manera que aunque existiera un daño no manifestaríamos síntomas.

Los objetivos de los tratamientos no farmacológicos (TNF) son:

  • Ralentizar el deterioro neurodegenerativo
  • Mantener las funciones cognitivas preservadas el máximo tiempo posible
  • Mejorar el control de los síntomas no cognitivos (conductuales y emocionales)
  • Conservar y promover la autonomía e independencia en las Actividades de la Vida Diaria (AVD)
  • Fomentar las relaciones sociales
  • Mejorar la calidad de vida de la persona afectada.

Y, ¿cómo trabaja el/la neuropsicólogo/a? En primer lugar, se realiza una entrevista clínica con los familiares más allegados (cuidador/a principal) de la persona afectada para recabar la máxima información posible sobre datos de su vida en general (edad, años de escolaridad, profesión, familiares, intereses/aficiones…) y datos sobre la enfermedad de la persona (cuándo empezó, diagnóstico proporcionado por el neurólogo/a, cambios observados, síntomas que presenta en la actualidad, evolución…). Posteriormente, se realiza una valoración de sus funciones cognitivas, así como de su estado emocional y conductual. Para ello, se usan pruebas neuropsicológicas estandarizadas que nos dará información sobre las funciones preservadas y alteradas. Con toda la información recogida se establece un programa de intervención neuropsicológica marcando los objetivos que se pretenden conseguir. Periódicamente, hay que revisar ese programa para introducir los cambios necesarios según la evolución del/de la paciente.

Los programas de intervención deben comenzar a aplicarse desde el inicio de los primeros síntomas, ya que es cuando mayor eficacia ha demostrado, al trabajar sobre un cerebro menos dañado en comparación con las fases más avanzadas de la enfermedad. De ahí la importancia del diagnóstico e intervención precoz.

La estimulación cognitiva es una de las técnicas utilizadas que forman parte de los tratamientos no farmacológicos. Consiste en fortalecer las funciones cognitivas tales como la memoria, lenguaje, atención, funciones ejecutivas... Esto ayuda a incrementar la reserva cognitiva, por tanto, el deterioro ocasionado por el daño cerebral puede ralentizarse y, en consecuencia, los efectos sobre la funcionalidad del paciente en la vida diaria aparecerán más tarde. Todo ello, proporciona una mejora en la calidad de vida de la persona afectada y de sus familiares.

Las funciones de la neuropsicóloga en Vitalia consisten en:

  • Evaluar el funcionamiento cognitivo, conductual y emocional mediante la entrevista clínica y la administración de pruebas estandarizadas.
  • Aplicar técnicas de rehabilitación neuropsicológica para retornar, en la medida de lo posible, al nivel de funcionamiento previo a la lesión cerebral adquirida o enlentecer el avance de una enfermedad neurodegenerativa, consiguiendo una mejora en la calidad de vida del/ de la paciente y de sus familiares.
  • Orientar/asesorar a las personas afectadas, familiares y personal sanitario y asistencial del centro.

 

Eva Cubero

Neuropsicóloga de Vitalia Zaragoza