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-¿La diabetes fractura caderas?

20.11.2013

Para la doctora Marta Isabel Castro Rodríguez, especialista en geriatría del Hospital Universitario de Getafe (Madrid), la diabetes mellitus es un factor de riesgo independiente que se suma a las dificultades locomotoras propias de la edad: “Muchas personas mayores no se caen por ser viejitos, se caen por ser diabéticos”

(efe.es/salud) 12/410/2013

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año uno de cada tres mayores de 65 años que viven en su casa y uno de cada dos que vive en residencias asistidas sufren caídas con consecuencias importantes, como fracturarse la cadera. Si el anciano es diabético tienen aún más riesgo; según la OMS un 1,6% se caen más que los no diabéticos, con un aumento del 2% en daños físicos. Asimismo, el 35% de los ancianos diabéticos que se desploman se han caído ya en múltiples ocasiones. La enfermedad produce polineuropatía, lesión que involucra los vasos sanguíneos menores que irrigan los nervios. Se ve afectado el equilibrio por la reducción de la sensibilidad en las piernas, lo que condiciona la marcha y hace que la forma de caminar sea patológica. El anciano, por ejemplo, “tiene dificultad para salvar un mínimo obstáculo y se cae”. La diabetes mellitus origina disautonomía, un grupo de trastornos provocados por un mal funcionamiento del sistema nervioso autónomo. Nuestros mayores “se ponen de pie, les baja la tensión y se caen”. La pérdida de visión por retinopatía diabética, causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan la retina, o por otras enfermedades oculares, provoca que “el anciano vea mal, tropiece y se caiga más”. También predispone a la enfermedad cerebrovascular, “a tener pequeños infartos”, que hacen que el modo de caminar sea anómalo, es decir, que “las órdenes de ejecutar el paso estén disminuidas, y por tanto se incremente el riesgo de caída”. Además, parece que los diabéticos sufren de sarcopenia. En palabras de la doctora Marta Castro: “Puede ser un paciente diabético con obesidad, tener poca masa muscular y la que tiene ser de peor calidad que la de una persona en igual condición pero sin la enfermedad”. ¿Y por qué los mayores se fracturan especialmente la cadera? Marta Castro indica que los huesos de los ancianos tienen características diferentes. “Aunque en algunos estudios se demostraría que la densidad mineral ósea pueda ser más elevada que la población normal, resultaría ser un hueso de inferior calidad. Es más denso pero se fractura más”. La diabetes es asintomática y cuando un anciano pierde capacidades “tienen que saltar las alarmas y tenemos que investigar las causas”, asevera la doctora Castro. “A partir de los 75 años de edad, se les tiene que practicar un screening o cribado anual a todos los pacientes, porque la diabetes es tremendamente prevalente”. Si el abuelo o la abuela tropiezan y se caen al suelo, el motivo no tiene por qué ser su edad. Es muy posible que detrás, oculta en la sangre, esté la diabetes, y no debemos esperar a que se fracturen una cadera, pierdan la vista, padezcan una insuficiencia renal o tengan que amputarles una pierna para prevenir o diagnosticar la enfermedad.

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