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Enfriar el cerebro tras un ictus podría ser clave para reducir la magnitud del daño

20.03.2012

Enfriar el cerebro durante las seis horas inmediatamente posteriores a un accidente cerebrovascular a temperaturas cercanas a los 33-34 grados podría ser clave para reducir la magnitud del daño, según los resultados piloto de estudios que ahora quiere confirmar un trabajo internacional sin precedentes. La hipotermia actúa induciendo una especie de hibernación en el cerebro, reduciendo al mínimo la necesidad de oxígeno y así logra prevenir mayores daños. En el trabajo se evaluarán las relaciones de las bajas temperaturas con la recanalización de la arteria cerebral ocluida tras un ictus. Otra parte importante del estudio evaluará el efecto de hipotermia cercana a 34 grados sobre los biomarcadores sanguíneos de daño cerebral.