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Estudios moleculares avalan la plasticidad de la longevidad

30.05.2012

Las vías que intervienen en el proceso del envejecimiento son muy variadas y, a veces, interconectadas entre sí. El diálogo entre señales hormonales y estructuras genómicas permite explicar algunas de las claves del envejecimiento, un proceso inexorable pero en cierta medida reversible marcado por una extraordinaria y sorprendente plasticidad que hunde sus raíces en el metabolismo y los mecanismos endocrinológicos. Si bien la vida inicialmente fue unicelular y clónica, el paso a un mundo pluricelular generó también deficiencias como la imprecisión en los mecanismos de reparación del genoma, las interferencias en los sistemas de comunicación y la aparición de células con capacidad proliferativa y reparadora, que son muy susceptibles a sufrir daños. Sin embargo, estudios moleculares han servido para demostrar la plasticidad de la longevidad. Sobre el envejecimiento prematuro, se ha mostrado las notables alteraciones que sufren las células madre en este proceso, así como los profundos cambios metabólicos subyacentes. El envejecimiento es un proceso regulado y, por tanto, quizá se pueda revertir actuando sobre las señales que lo modulan, como enzimas metabólicas y factores inflamatorios.