Conoce nuestros

Servicios Especializados

Cumpliendo con la filosofía de Vitalia, y siguiendo el Método Hoffmann, ofrecemos una gran variedad de servicios como la teleasistencia, la rehabilitación neuropsicológica, talleres de memoria o musicoterapia, servicios para que cada mayor pueda realizar y recibir el tratamiento que mejor se adapte a sus necesidades Estos servicios pueden contratarse a la vez de manera complementaria o con otros programas del Método Hoffmann.

Úlceras por presión

Úlceras por presión

Las Úlceras por presión o más comúnmente conocidas como Escaras, se definen como zonas localizadas de necrosis que tienden a aparecer cuando el tejido blando está comprimido entre dos planos, uno las prominencias óseas del propio paciente y otro una superficie externa. Esto  origina una isquemia de la membrana vascular,  lo que origina vasodilatación de la zona (aspecto enrojecido), extravasación de los líquidos e infiltración celular. Si la presión no disminuye, se produce una isquemia local intensa en los tejidos subyacentes, trombosis venosa y alteraciones degenerativas, que desembocan en necrosis y ulceración. Este proceso puede continuar y alcanzar planos más profundos, con destrucción de músculos, aponeurosis, huesos, vasos sanguíneos y nervios.  

Afectan al 9% de los pacientes ingresados en un hospital y al 23 % de los ingresados en instituciones geriátricas. El tratamiento y la detección precoz aceleran la recuperación y disminuye las complicaciones.

Las fuerzas responsables de su aparición son la presión, la fricción y la fuerza externa de pinzamiento vascular.

Se localizan habitualmente en las zonas de apoyo que coinciden con prominencias o máximo relieve óseo. Las áreas de más riesgo serían la región sacra, los talones, las tuberosidades isquiáticas y las caderas.

Las Úlceras por presión no son una enfermedad sino un accidente asistencial, de hecho al menos el 95% de las úlceras son evitables. Por tanto, se puede afirmar con rotundidad que su prevención es el mejor tratamiento de éstas que existe.

Los factores que contribuyen al desarrollo de estas Escaras son el estar reducidos a cama o silla, no poderse mover, falta de control de esfínteres, mala nutrición y/o falta de lucidez mental. Su riesgo de sufrir depende del número y gravedad de los factores que contribuyen a la formación de ulceras. En enfermería usamos la Escala Norton, que mide estos factores, para saber el riesgo que tiene cada paciente de sufrir ulceras por presión, y poder así planificar unos cuidados preventivos.

Los aspectos más importantes para la prevención de las Úlceras por presión son:

  • Higiene e hidratación tópica de la piel; Lavar la piel con agua tibia y secar cuidadosamente sin fricción. No utilizar sobre la piel ningún tipo de alcoholes. Utilizar cremas ricas en vitamina A. Evitar dar masajes en la piel enrojecida y sobre prominencias óseas. Revisar diariamente el estado de la piel. Mantener la piel siempre limpia y seca. Evitar el exceso de humedad. En caso de no control de esfínter, utilizar los sistemas adecuados (pañales, sondas…), para mantener al paciente, en la medida de lo posible, siempre seco.
  • Control nutricional; la nutrición juega un papel relevante en la cicatrización de las heridas. Un buen soporte nutricional no sólo favorece la cicatrización de las úlceras por presión sino que también puede evitar la aparición de éstas. Hay que tener en cuenta además que las necesidades nutricionales de una persona con Úlceras por presión están aumentadas. En el caso de que la dieta habitual del paciente no cubra estas necesidades se debe recurrir a suplementos hiperproteicos de nutrición enteral oral para evitar situaciones carenciales.
  • Movilización del paciente; siempre que sea seguro para el paciente es recomendable hacer cambios posturales, la frecuencia dependerá del riesgo que presente el paciente, pero en general se aconseja realizarlo cada 2-3 horas durante el día y cada 4 horas por la noche. Mantener el alineamiento corporal, la distribución del peso y el equilibrio. Evitar el arrastre. Utilizar dispositivos que mitiguen al máximo la presión donde existe mayor riesgo de aparición de úlceras, como almohadas, cojines, colchones antiescaras, protectores locales de codo y talón…No utilizar flotadores. Evitar el contacto directo de las prominencias óseas entre sí.

Como conclusión decir que las Úlceras por presión pueden y deben evitarse con unos buenos cuidados de enfermería dentro de un plan general que incluye el trabajo multidisciplinar del médico, enfermera, paciente y familia. Hay que buscar el tratamiento ideal para cada tipo de Úlcera y en muchos casos, utilizar diferentes tratamientos, según se observe la evolución.


MªJosé García Delgado
Enfermera de Vitalia Alcalá de Henares

Información

Solicita información

Nuestro equipo de Vitalia se pondrá en contacto contigo para resolver todas tus dudas.

CONTACTAR